Fuiste un paso que alcanzó pisar mi estrada
de repente, sólo un paso de repente
fuiste un paso, una huella bien marcada
en el umbral de mi pecho y de mi mente.

Fuiste eso, un espacio brevemente
para sentir el calor de tus pisadas
fuiste un paso desnudo y fehaciente
que quedó de mi futuro a casi nada.

Eres hoy una anécdota incipiente
una estampa en la funda de mi almohada,
la sinapsis que ha bloqueado el subconsciente,
ese poema en una página arrancada.

Eres hoy aquella suela aún plantada
y escondida bajo el polvo del presente,
eres eso, como un todo que fue nada
ese paso de mi ayer inconveniente.

Y serás como un penal antecedente
una mancha en mi historial nunca borrada,
un pecado que confiesa el penitente,
un error en una cuenta equivocada.

Y serás esa sonrisa que empañada
por mi ceja ya senil y decadente
me refresque con su lustre la mirada
y convierta mi pasado en mi presente.